LOG-IA es un centro de conocimiento dedicado al estudio y la gestión responsable de la inteligencia artificial. Trabajamos en la intersección entre tecnología, ética, transparencia institucional y comunicación ciudadana — convencidos de que las herramientas digitales deben estar al servicio de las personas y del bien común, no al revés.
Somos un laboratorio interdisciplinar que reúne expertos en tecnología, derecho, ciencias sociales y humanidades. Nuestro trabajo se articula en torno a cuatro ejes que consideramos inseparables: la gestión pública responsable de la IA, la comunicación ciudadana clara y accesible, la transparencia institucional y la protección de los datos personales como derecho fundamental. La tecnología no es neutral: reproduce los valores — o los déficits — de quienes la diseñan y la gobiernan.
Acompañamos a instituciones en la adopción responsable de herramientas de IA, con criterios éticos y normativos claros.
Promovemos un lenguaje claro y accesible que acerque el Estado a las personas y garantice su derecho a comprender.
La opacidad algorítmica es incompatible con la democracia. Exigimos y fomentamos sistemas explicables y auditables.
Los datos son extensiones de las personas. Su tratamiento requiere consentimiento, proporcionalidad y rendición de cuentas.
LOG-IA nació en 2020 del encuentro de un grupo de investigadores con base en Salamanca que compartían una misma preocupación: comprender qué estaba haciendo la inteligencia artificial con el trabajo. No la tecnología en abstracto, sino su impacto concreto sobre las personas, sus derechos laborales y sus condiciones de vida. Desde el principio, la pregunta no era técnica sino ética y política: ¿quién decide, quién se beneficia y quién queda expuesto?
Esa inquietud se fue ampliando de forma natural. Las conversaciones sobre relaciones laborales derivaron en debates sobre protección de datos personales y gestión pública de la información. El foco iberoamericano cobró cada vez más peso: en América Latina comenzaban a discutirse marcos normativos urgentes — sobre privacidad, transparencia y comunicación institucional — y el laboratorio encontró allí un lugar propio, participando en encuentros, prestando asesorías y acompañando procesos normativos en los que la regulación de la IA era ya una pregunta ineludible.
El punto de inflexión llegó en 2023, con la irrupción masiva de los modelos de lenguaje de gran tamaño. Lo que había sido una revolución silenciosa se volvió visible para todos. El trabajo, la comunicación y el acceso al conocimiento cambiaron de forma vertiginosa. Ciertas narrativas comenzaron a presentar estos sistemas como formas de inteligencia autónoma o incluso como el inicio de una superación de lo humano. LOG-IA tomó distancia crítica de esos relatos: los sistemas de IA procesan y generan, pero no comprenden ni deciden; son herramientas extraordinariamente potentes, pero herramientas al fin, cuya orientación ética depende enteramente de las personas y las instituciones que las gobiernan.
"La pregunta relevante sobre la inteligencia artificial no es qué pueden hacer las máquinas, sino qué queremos hacer nosotros con ellas — y qué estamos dispuestos a dejar de hacer por delegarles."
Principio fundacional de LOG-IA, 2020Un grupo de investigadores de distintas instituciones, con base en Salamanca, comienza a estudiar el impacto de la IA en las relaciones laborales. La pregunta es concreta: ¿qué cambia para los trabajadores?
El foco se amplía hacia la protección de datos personales en Latinoamérica. El laboratorio participa en encuentros regionales, presta asesorías y acompaña los primeros debates normativos sobre IA en la región.
Los modelos de lenguaje de gran tamaño transforman el trabajo y la comunicación de forma radical. LOG-IA intensifica su actividad investigadora y amplía su foco al estudio de los cambios que la IA introduce en el lenguaje, el conocimiento y la interacción humana.
Tres ejes que articulan nuestra actividad para transformar la relación entre personas e inteligencia artificial.
Generamos recursos accesibles — artículos, guías, informes y materiales divulgativos — para que cualquier persona pueda comprender el impacto de la IA en su entorno.
Diseñamos e impartimos programas formativos para funcionarios, docentes, profesionales del derecho y sociedad civil sobre el uso crítico y responsable de la IA.
Acompañamos a legisladores, reguladores y organismos públicos en Iberoamérica en el diseño y evaluación de marcos normativos para la gobernanza de la IA.
Una de las tareas centrales del laboratorio es la revisión independiente de proyectos tecnológicos que incorporan modelos de inteligencia artificial. Nuestros análisis combinan perspectiva ética, normativa y técnica para identificar riesgos sobre las personas antes de que los sistemas se desplieguen o escalen.
Trabajamos con empresas que desarrollan soluciones de IA de alto impacto social — especialmente en el ámbito laboral, de gestión de personas y de comunicación con la ciudadanía — y con equipos de investigación cuyos proyectos tienen como eje la ética, los derechos fundamentales y la dignidad humana.
Mantenemos una posición crítica frente a los relatos que presentan la IA como una forma de inteligencia autónoma o como el inicio de una superación de lo humano. Los sistemas de IA procesan y generan, pero no comprenden ni deciden: son herramientas poderosas cuya orientación ética depende enteramente de las personas e instituciones que las gobiernan. La responsabilidad moral no puede delegarse en ningún algoritmo.
Además de analizar y evaluar, LOG-IA participa en el diseño y desarrollo de aplicaciones que aplican inteligencia artificial para mejorar la administración de justicia, la gestión de los organismos públicos y el acceso ciudadano al conocimiento del Estado. Entendemos estas herramientas como infraestructura democrática: solo son legítimas si son transparentes, si respetan la protección de datos personales y si amplían — en lugar de restringir — la capacidad de las personas para comprender y participar en las decisiones que les afectan.
Si tu institución quiere formación, apoyo normativo, o colaboración en proyectos de conocimiento sobre IA, escríbenos.